¿Ayudan los coches eléctricos al ahorro en la factura de la luz?

vehiculo electrico AldroOs hemos hablado en otras ocasiones de que Aldro cuenta con varios coches eléctricos en su flota de vehículos, siempre mirando hacia el medio ambiente como eje central de nuestra política.

Pero, ¿ayudan realmente los vehículos eléctricos a conseguir este objetivo? Vayamos al aspecto de los mismos que nos atañe: su eficiencia y consumo.

En primer lugar es necesario aclarar que la forma de recargar estos  vehículos es enchufándolos a la electricidad. Sí, como hacemos con el ordenador o con el smartphone cuando se les acaba la batería.

El consumo de energía por parte de un coche eléctrico depende de los kilómetros recorridos y, por tanto, el importe que debamos pagar en nuestra factura en concepto de recarga varía en función de las distancias que tengamos previsto recorrer. A más kilómetros, más energía consumida y cuando más deportiva (y menos eficiente) sea esta conducción, más KWh de energía consumirá.

En este sentido, el consumo promedio de un coche eléctrico es de 14 y los 19 KWh/100 KM en situaciones de uso normal y de 20 y los 25 kWh/100 km en caso de conducción poco eficiente.

La factura eléctrica que nos llegaría si considerásemos estos dos perfiles de conducción sería aproximadamente la siguiente: para una conducción normal, aplicando un consumo promedio de 16,5 KWh/100 km, y  un precio de  0,06 €/kwh (precio medio según tarifa super-reducida o valle), resultaría un gasto total de energía de aproximadamente 1,20 euros (IVA incluido) por cada 100 km recorridos.

Por el contrario, si el gasto de un coche en gasoil es de 1,35€ el litro, el precio por 100 kilómetros sería de 7,4 euros, lo que supone un coste 6 o 7 veces superior al de un coche eléctrico.

En este sentido, aunque no se aprovecha toda la energía de las baterías y se pierde energía por el calor de las mismas, estos coches son mucho más eficientes que un coche híbrido.

Además, estos vehículos no producen ninguna emisión contaminante en su entorno, simplemente en los lugares controlados de generación. Por su parte, las baterías exigen cierto impacto ambiental en su fabricación, pero al final de su vida útil pueden ser recicladas en casi el 100% de los materiales.

Para recargar estos coches simplemente es necesario enchufarlos a la corriente y el proceso va desde algunos minutos hasta varias horas. La carga de la primera parte de la batería va rápida, mientras que la última parte conlleva mayor tiempo.

En definitiva, entre las ventajas se encuentra la diversidad de fuentes energéticas, sus emisiones casi nulas y su alta eficiencia. Entre sus inconvenientes, poca autonomía, poca oferta comercial y la carencia de infraestructura.

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