¿Qué ahorra energía y qué no?

mitos-tecnologiaExisten algunas ‘tradiciones’ que aplicamos para ahorrar energía por creencias propias o de otros que son totalmente erróneas y que, además, pueden llevarnos a que ese gasto se incremente.

-El cargador del móvil: Los smartphones requieren, como mínimo, de una carga diaria de batería y ya es tradicional que se produzca durante nuestras horas de sueño. Se ha convertido en una rutina por lo que raramente desenchufamos el cargador. Esto es grave error ya que esto sí consume energía y, al final del año, habremos gastado unos euros de más en la factura energética de forma innecesaria.

-Aparatos en standby: Algo parecido a lo anterior se repite con aparatos como la televisión en los que, por ejemplo, se queda encendido un piloto rojo cuando los apagamos. Es un mito que en este estado los electrodomésticos  no consuman ya que el modo standby supone un gasto de 231 kWh al año, casi lo mismo que el consumo medio anual del lavavajillas (246 kWh) y mucho más que el del ordenador (172 kWh).

Lo recomendable en estos casos es conectar los aparatos eléctricos cercanos en una misma regleta para desenchufarlos todos a la vez.

-Apagar la luz: “Cuando salgas de una habitación, apaga la luz” es una de las frases más conocidas de las madres. Lo cierto es que siempre han tenido razón. Sin embargo, con la llegada de los fluorescentes ya no tanto. Estos sistemas realizan un mayor gasto de energía en el arrancado que durante su funcionamiento habitual. Por eso, en habitaciones con fluorescentes, si vamos a salir por un corto espacio de tiempo, lo mejor es dejar la luz encendida.

-Apagar la calefacción: En invierno, tenemos la errónea costumbre de poner la calefacción cuando tenemos frío, apagarla una vez hemos alcanzado la temperatura adecuada y volverla a encender una vez la casa se ha enfriado.

Aunque nos pueda parecer lo contrario, mantener la calefacción encendida durante un largo periodo de tiempo, incluso durante la noche, nos ayudará a que la temperatura nunca baje del mínimo que elijamos y podamos mantenerla en esa temperatura todo el día. De otra forma, necesitará más energía para calentar la vivienda una vez se enfríe.

-Cocina de gas: Uno de los falsos mitos sobre el ahorro de energía se encuentra en pensar que las cocinas de gas gastan más que las eléctricas o vitrocerámicas. Los expertos aseguran que las vitrocerámicas consumen cuatro veces más que las de gas.

¿Conoces alguna otra práctica habitual que, en realidad, incremente el consumo de energía? ¡Cuéntanoslo en el apartado de comentarios y lo añadiremos al post!

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